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No discrimino a nadie.
Dentro de mis amistades hay negros, blancos, heteros, gays, lesbianas, testigos de jehová, cristianos, católicos y ateos. Y para mi es igual que seas blanco, negro, hetero, gay, lesbiana, testigo de jehová, cristiano, católico o ateo.
Sin embargo, parecer ser, que los principales discriminadores son los autodiscriminadores.
Me explico.
Hace poco mi hijo le dijo a una compañerita que es morena, porque ni siquiera es negra negra de verdad, que como se había ido fulanita del curso (otra compañerita negrita) ahora habían dicho que había que molestarla a ella.
Y eso fue el fin del mundo para la mamá de la niña. Que iba a hacer una reunión en el colegio con los papás de los niños que habían dicho eso, que ella no iba a tolerar que a su hija la discriminaran por negra, que eso no se iba a quedar así, que iba a llegar hasta las últimas consecuencias!!!!
A ver.
A mi toda la vida me la han montado por ser flaco. En el colegio, como conté en alguna oportunidad, me decían desde palillo eléctrico hasta silbido de culebra. Mi hijo es flaco, así que es completamente normal y previsible, que los compañeros se la monten por flaco, así como se la montarán a otros niños por gordos y a otros por usar gafas y a otros por negros. Y yo le estoy enseñando a que no se avergüence por ser flaco y que si alguien se la monta por flaco, que no se deje, ni se acompleje, ni arme escándalo porque le digan flaco.
Si, porque Fulanita es negra, Menganito es flaco, Perencejito es gordo…. ¿Y? Si nos ponemos a llevar “hasta las últimas consecuencias” cada vez que un niño le saca la lengua a otro, pues nos va a llevar el que nos trajo.
De acuerdo. A los niños hay que enseñarles que todos somos iguales, que no hay que discriminar, que no está bien burlarse de alguna característica o comportamiento de los demás, porque a uno no le gustaría que se burlaran de uno… si… todo eso es cierto y estoy completamente de acuerdo, lo que no comparto es que se engrandezcan tanto las cosas, que un simple comentario de niños, tenga que trascender a semejantes proporciones.
Hay que enseñarles a los niños a no discriminar, ni a dejarse discriminar por los demás, pero no enseñarles a que se acomplejen de como son, ni a que le achaquen a la discriminación cualquier cosa que no puedan conseguir.